miércoles, 2 de abril de 2008

HOSPITALES PARA LEPROSOS

La primera concepción de aislar los enfermos con lepra aparece en La Biblia en los capítulos 13 del Levítico, 5 de los Números y 15 del Libro Primero de los Reyes donde se ordena la separación de los leprosos primero ubicándolos en el desierto y luego fuera de Jerusalén.
Según el relato del libro 13 del Levítico los individuos con enfermedades de la piel debían presentarse al Sumo Sacerdote Aaron y posteriormente a los demás Sacerdotes, los cuales juzgaban el origen de sus lesiones y podían ordenar cualquiera de las siguientes disposiciones:

· Secuestración provisional.
· Cuarentena de siete a catorce días.
· Secuestración definitiva.
· Obligarlos a vestir con ropas descosidas, cabeza rapada y descubierta y gritar que se encontraban contaminados.

Posteriormente los menciona Gregorio de Tours en el año 560 con el nombre de Leprodochia o leproserías. La Iglesia a través de diferentes Concilios a partir del año 459 decidió crear los Lazaretos (nombre derivado de Lázaro protagonista de la parábola evangélica del "rico avariento", que vino a constituirse en el paradigma del pobre, enfermo y desvalido y de la designación de la lepra por parte de los cristianos como mal de San Lázaro) para aislar a los enfermos como medida de confinamiento para controlar su diseminación, poder brindarles alimento y vestido para evitar que continuaran mendigando.

Cuando los cruzados rescataron Jerusalén de los musulmanes establecieron fuera de la ciudad un lugar aislado para la atención de las personas con enfermedades contagiosas con el nombre de Hospital de San Lázaro. El uso de estos hospitales para aislar enfermos pasó a Europa por las expediciones de los Cruzados y fueron llamados lazaretos, lacería, lazrados, leprocomios, leprodochia, leprosarios, leproserías, leprerías, escalas o malaterías.



Lazareto de Palo Seco en Panamá

Casi todos eran ubicados en las costas o en islas cercanas a puertos mercantes o en su defecto en terrenos secos, áridos, elevados de difícil acceso y separados de zonas cultivadas, alejados de las grandes capitales, donde se construían cuatro edificaciones principales, una para las personas sanas, otra para los sospechosos de contagio, el tercero para personas convalecientes y el cuarto considerado como el hospital para los enfermos, una capilla, huerta, establo, almacenes para víveres y ropa, un cementerio, grandes patios y jardines buscando una mejor ventilación divididos en parcelas separadas unas de otras por paredes con una sola puerta vigilada por guardias, el terreno se rodeaba de altos muros con una sola salida y contaban con un locutorio para que los pacientes pudieran comunicarse con los visitantes. A los enfermos se les asignaron diferentes oficios como sepultureros, recoger animales muertos y oficios de construcción, en muchos casos se les prohibía la entrada a las iglesias o lavar su cuerpo y ropajes con aguas de arroyo. Se les obligaba a llevar una campana (matraca, carraca o chanutella) para avisar su presencia, una toga (Lazarea, stragula o vestis humilitatis) la cual consistía en un hábito color pardo, una capucha (capucim camelini) con tejido hecho de pelo de cabra mezclado con seda y lana, unas zapatillas (solutares), guantes (chirotecae) y un barrilete (Modiolus o caque) colgado en el cuello donde depositaban alimentos u objetos que les fueran obsequiados, y en algunos países una marca identificativa sobre la esclavina que podía ser una señal roja, azul ó amarilla.



Vestimenta para leproso - Imagen tomada del libro The Medieval Leper


Estos “hospitales” se convirtieron en depósitos de enfermos donde el 90% morían y se les enterraba boca abajo con la creencia de que así no resucitarían.
Para el año de 1225 Francia ya contaba con más de 20.000 lazaretos bajo el reinado de Luís VIII. En España aparecen en el año 60 a. C. y se continuaron extendiendo por todo el mundo. Francia fue el primer país en redactar diferentes edictos y decretos en 1498 que obligaban a todas las personas con lepra, sífilis y otras enfermedades contagiosas, bajo pena de muerte si no lo cumplían, abandonar sus familias en menos de 24 horas y desplazarse al leprosario de Saint Germain des Pres donde serían atendidos.

Los lazaretos más famosos fueron: Ayacció, Tolon, Marsella, Celte, Bayona, Burdeos, Lorient, Brest, Tahiton, Hoc y Madeleine en Francia, Spezia y Santa María de Nazareth en Italia, Arbas del Puerto, San Isidro (recordado por la peregrinación a Santiago de Compostela), Mahón y Vigo en España, Horbledown en Inglaterra y Berg en Noruega.
A medida que disminuían los internos en estos hospitales se decidió atender pacientes con enfermedades venéreas, dermatológicas y psiquiátricas, y cambiar la jurisdicción eclesiástica a la civil y es allí donde aparecen los Alcaldes de la Lepra.

En América el primer Lazareto fue fundado en 1520 en Santo Domingo por el creciente número de casos reportados en Españoles y Africanos que ingresaban al Continente, luego se hicieron famosos los de Colombia (Agua de Dios, Contratación y Caño de Loro), Perú(San Pablo), Puerto Rico, Louisiana (Carville) y Hawai (Molokai).

Debido a las recomendaciones hechas por algunos estudiosos del tema se tomó la decisión de planchar la correspondencia que salía de los Lazaretos para esterilizarla y fabricar monedas, papel moneda y tiquetes que sirvieran para la obtención de alimentos y solo fueran utilizados en las áreas destinadas para albergar a los leprosos.

Es así como 15 países se acogieron a estas normas:

· BRASIL
· CHINA
· COLOMBIA
· COREA
· COSTA RICA
· FILIPINAS
· HAWAI
· ISLAS DANESAS OESTE
· JAPÓN
· MALASIA
· NIGERIA
· PANAMÁ
· RUMANIA
· TAILANDIA
· VENEZUELA

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